EL NIDO




En este nido fresco de verano
que vió su luz primera en otoño
y de primavera es suave retoño
que otorga orgullo al invierno lozano,

herida en un ala, con vuelo plano
hallaste mi refugio desolado
con hierbas amarillas, ecotado,
el agreste lecho extendió su mano.

Hoy vuelves a volar y ya tu rumbo
seguirás, persiguiendo tu meta
fiel peregrina de tu sueño asceta.

No me digas adios. Vete sin treta.
El olvido no tiñe tu silueta
Que yo junto a la noche me derrumbo.

David

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