Es un halo de nieve
que baja a tus ojeras
en un día que llueve
las lágrimas congelas.
Y por ser como el viento
no acudes a mi puerta
y es implacable el tiempo
que borrará tus huellas.
Los pinos se han quedado
en esa noche entera
buscando lo olvidado
y ya no es primavera,
recalan en un cuento
de amor en la alameda
y un sauce con su aliento
extiende su barreda.
El amor te ha agobiado
es colmena sin cera,
ni miel. Te has resguardado
en una cristalera.
Y otra vez tu alimento :
tus poemas de seda
busca otro ceniciento
y que a tu luz acceda.
Con adiós enlutado
construyes banastera,
un gran cesto acerado
que carga tu ceguera,
de atroz resentimiento
que triste deshereda
la niña que soñamos.
Tu has hecho que suceda.
David
22/04/2009
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